Buena suerte, mala suerte…

Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra

El vecino que se percató de este hecho corrió a la casa del hombre para avisarle:

-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?

Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes más. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:

-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar, ¡qué buena suerte has tenido!

El hombre lo miró y le dijo:

-Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?

Unos días más tarde el hijo montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:

-¡Qué mala suerte has tenido!, tras el accidente tu hijo no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.

El hombre, otra vez lo miró y dijo:

-Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?

Pasó el tiempo y estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército empezó a reclutar jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al accidentado se le declaró no apto. Nuevamente el vecino corrió diciendo:

-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!

Otra vez el hombre lo miró diciendo:

-Buena suerte, mala suerte, ¿quien sabe?

Este cuento sufí  nos aporta numerosas lecturas, además de la facilidad con la que emitimos nuestros juicios  nos recuerda que la suerte no siempre llega de la forma esperada, sobre todo cuando dejamos que no dependa de nosotros.

 

5 comentarios

  • Me gusta el cuento, es muy Yin Yang

    Lei un cuento hace tiempo en el que una hija pedia a su padre rezase al Dios del cielo para que lloviese bastante, por aquello de sus tierras, el campo, el trigo etc
    Su segunda hija, se acerco igualmente al padre y le dijo, porfa papi, tú que tienes tanta conexion con el de arriba -lease Dios- reza y pidele que no llueva puesto que el negocio que tengo, el que sea, neceista de mucho sol

    El padre, con senti comun y vrdadero creyente, miró al cielo y a su interior y dijo:

    Buen Dios, hagase tu voluntad

  • mira os voy ha decir una cosa muy importante el negro trae mala suerte el quien lo lleve y el blanco trae tambien malasuerte solo son collares asi que un buen saludo y adios.

  • Calló del caballo. Al parecer se cayó… pero en silencio.

  • Luis Manteiga Pousa

    El cuento es muy sabio pero no es sólo por lo que nos pasa, también lo es por lo que hacemos, casi no sabemos nada de sus consecuencias, en realidad.

  • Luis Manteiga Pousa

    Es muy paradojico que a veces de lo bueno salga algo malo y de lo malo salga algo bueno. Aunque hay que hacer lo correcto, de todos modos.

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